Autor: Zoila Hernández
Hoy 25 de Noviembre conmemoramos el «Día Internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer»
La generación del bicentenario
II FORO INTERNACIONAL EMPRENDE MUJER 2020
“Retos y desafíos de la Educación y la Interculturalidad de Perú en la nueva convivencia”
#NiñezPrimero esta vez nos sorprende con el webinar “Retos y desafíos de la Educación y la Interculturalidad de Perú en la nueva convivencia” el cual pone en reflexión y conciencia la situación del sector, es por ello que lanzan nuevos desafíos que se deben de poner en acción, ante la pandemia del covid-19. Si bien es cierto el sector de la educación en el Perú ha sido uno de los más golpeados en plena situación del coronavirus, y cayó inadvertido a la falta del progreso en la educación online como opcional a la educación presencial.
La ex ministra de educación, Flor Aideé Pablo Medina, indicó que en estos tiempos contamos con cuatro desafíos y retos, los cuales debemos asumir como país: 1) Priorizar aprendizajes y cuidado, 2) Énfasis en la equidad, 3) Institucionalizar la educación a distancia, y 4) Fortalecer y ampliar la educación pública. Es por ello que si logramos estos desafíos podremos fortalecer la educación para el alumnado, lograr que ellos alcancen sus metas. Así también acentuó que la mejor inversión de un país es la educación de nuestros niños y adolescentes.
Además se agregó que cuando lleguemos a la fase del postcovid-19, continúe el programa de “Aprendo en casa” como reforzamiento a las sesiones de aprendizaje al alumnado. Lo cual fue cuestionado por Dina Flor Mamani Huallpamayta (15), adolescente reportera bilingüe de Cusco, que en pleno webinar dio a conocer la situación de su entorno, como es el caso de las sesiones de primaria que no son entendidas en su totalidad por las brechas del idioma. A su vez indicó que los hábitos y costumbres mostrados en las sesiones son muy costeñas por lo cual no se sienten identificados. Es por ello que con la iniciativa de alumnos y maestros, y la ayuda de radios comunales se llevó a cabo un programa radial para que la educación con identidad sea progresiva en su comunidad.
Y por otro lado, la ex Viceministra de Interculturalidad, Elena Burga Cabrera, declaró que actualmente existen 55 pueblos indígenas que hablan 48 lenguas en Perú, y a pesar de los grandes avances de los últimos 10 años aún nos faltaría llegar a una educación de calidad en las zonas rurales e indígenas, ya que llegar a una educación de interculturalidad, es un desafío muy grande. Entonces la gran pregunta es ¿cómo logramos desarrollar una educación que responda a esa diversidad? La conectividad en zonas rurales e indígenas es uno de los factores más grandes que enfrenta nuestro país.
Para finalizar Rosario Salazar Segovia, directora – AMHAUTA
(GIN), demostró su preocupación por la falta de asesoría hacia los padres de
familias que se han visto afectado y obligados a la compra de equipos de mejor
de tecnología para la constante asistencia de sus pequeños a las clases
virtuales, lo declaró como un elemento de vida de la población ya que aún no ha
llegado a su zona la tan ansiada repartición de tablets con internet integrado.
Escrito por: Darinka Valdez
Ver el webinar completo:
Link: https://www.facebook.com/tejiendoredesinfancia/videos/740489933383573/
Feliz día a los maestros de nuestro Perú
Felicidades a todos los maestros que siguen siendo el ejemplo permanente de tan sacrificada labor a favor de la educación de sus alumnos. Y aunque en muchas ocasiones su función que cumplen es prácticamente anónima, no deja de ser sumamente valiosa, ya que tiene la importante misión de sembrar la semilla del conocimiento entre sus discípulos.
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Conoce aquí las próximas clases gratuitas en Mujer y Sociedad:

MYS felicita a las docentes que llevaron las «Clases de Zoom» con nosotras
Mujer y Sociedad cierra con broche las «Clases gratuitas de Zoom para profesores», las cuales dieron inicio el 18 junio y finalizaron el pasado 2 de julio del presente año. Los participantes virtuales fueron docentes de la Escuela Pública de distintos puntos de Lima, que si bien es cierto usaban otra aplicaciones para dar sus clases pero no dominaban el manejo de «Zoom» para el dictado de sus clase o coordinaciones.
Ahora con este gran aplicativo podrán seguir enseñando, ver en conjunto a sus alumnos y aprovechar los grandes beneficios de este gran programa que trae muchas sorpresas. Nuestras felicitaciones a nuestros docentes.
⚜️ Mujer y Sociedad se siente orgullosa de poder haber aportado una brillante capacitación gratuita a nuestros docentes peruanos.
Conoce aquí las próximas clases gratuitas:

Una mujer es asesinada cada dos horas en América Latina por el hecho de ser mujer
En 2018, al menos 3.529 mujeres fueron asesinadas por razón de su género. De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (Cepal), Brasil y México presentan el mayor número de casos en una región en la que la ausencia de Justicia es el común denominador en un desangre que no para.
«Hoy fue mi hija, mañana puede ser la de ustedes», fue la primera reacción que tuvo en medios locales María Magdalena Antón Fernández, cuando tuvo noticia de su hija Fátima, de siete años, cuyo cuerpo sin vida y con signos de tortura y agresión sexual apareció el 17 de febrero en una bolsa de basura al sur de Ciudad de México.
Sus palabras no están lejos de la realidad en un país acostumbrado a ver la barbarie de cerca y en el que cada día se cometen, en promedio, tres feminicidios.
En las últimas semanas, miles de mujeres han salido a las calles de Ciudad de México para condenar este fenómeno con no solo el feminicidio de Fátima de trasfondo, sino el de Ingrid Escamilla y de muchas otras, tantas, más.
Llamar y tipificar como feminicidios estos casos, y exigir Justicia por ellos, llegó en 2009 luego de un proceso que sentó un precedente regional: por primera vez el término ‘feminicidio’ en América Latina llegó a oídos de los tribunales internacionales. Y no sería la última.
En 2001, ocho mujeres fueron secuestradas, violadas, asesinadas y abandonadas en un campo algodonero, en el estado de Ciudad Juárez. «Cuando las madres pusieron la denuncia de la desaparición de sus hijas en la policía les decían que estaban con el novio (…) Finalmente este caso llegó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos que dice: aquí hay una violencia basada en género», explica a France 24 María Fernanda Vargas, abogada de la Corporación Humanas Colombia.
La diferencia entre el muy conocido caso del campo algodonero y los escalofriantes y constantes crímenes que azotan al país azteca en la coyuntura, es que en 2001 el feminicidio ni siquiera era delito a la luz del código penal de los países. En cambio, hoy, todas las naciones de la región –excepto Cuba y Haití- tienen aprobadas leyes que penalizan esta práctica, de acuerdo con la Organización de Naciones Unidas (ONU).
México y Brasil son los países que registran más casos de feminicidio al año en la región, mientras que la tasa más alta por cada 100.000 habitantes la tiene el denominado Triángulo Norte de Centroamérica (El Salvador, Honduras y Guatemala), además de Bolivia.
Un crimen de odio por el hecho de ser mujer
Luz Estrada, coordinadora del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio de México, afirma a France 24 que «el odio, la discriminación y la violencia tienen su expresión por medio de las formas brutales en las que los cuerpos de las niñas, adolescentes y mujeres adultas son sometidos y de esta forma se evidencia el desprecio hacia ellas».
Con una tasa de 1,6 por cada 100.000 habitantes, América Latina es la segunda región más letal para las mujeres después de África, según un informe publicado por Naciones Unidas en 2018. El mismo reporte revela que 137 mujeres son asesinadas cada día en el mundo por un miembro de su familia. Y que dos de cada tres asesinatos de mujeres son cometidos por las parejas o familiares.
En resumen: el hogar es el sitio predilecto para los feminicidas.

Los países en los que ser mujer es más peligroso
Para hablar de feminicidio (algunos lo llaman femicidio) es clave entender que, una cosa es que asesinen a una mujer, y otra que lo hagan por el hecho de lo sea. Y que sus características dependen del país en el que nos ubiquemos. Algunos, por ejemplo, solo lo consideran así cuando es cometido por su pareja o expareja sentimental.
La coordinadora del Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidio de México señala que este delito «puede ser cometido por familiares o desconocidos de manera indistinta, por lo que dejar de lado aquellos feminicidios cometidos por personas sin ningún vínculo sentimental con la víctima, excluye de tener acceso a la Justicia a un gran número de casos de mujeres asesinadas por razones de género».
Si de número de casos se trata, Brasil y México llevan la delantera regional, de acuerdo con estadísticas de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (Cepal). No obstante, El Salvador, Honduras, Bolivia y Guatemala se llevan los deshonrosos primeros puestos en el ranking de las tasas más altas por cada 100.000 habitantes.

De acuerdo con el Observatorio de Igualdad de Género de esa organización, en 2018 fueron asesinadas más de 3.500 mujeres en la región bajo la modalidad de feminicidio. Un promedio simple arroja que este fenómeno ocurre diez veces al día, es decir, uno cada poco más de dos horas.
Un delito «nuevo» que cada vez deja más y más víctimas
Del feminicidio se habla desde el siglo XIX, pero fue apenas hasta el siglo XXI que el término comenzó a acuñarse en los sistemas penales de la región, más aún cuando la saña y la crueldad se convirtieron en el común denominador de esta clase de casos.
«Tenemos por ejemplo el ‘over kill’, es decir, que lo que busca es generar el mayor daño posible antes, durante y después de la muerte. La existencia de la sevicia por lo general nos permite identificar si estamos al frente de un feminicidio o no», afirma la vocera de Humanas Colombia.
Para la ley, si cometer un homicidio es delito, hacerlo contra una mujer es más grave. Y lo es más aún si es perpetrado por razón de género. En ese caso, las concesiones de la Justicia son casi nulas para el victimario.
Así como las condiciones para determinar que un homicidio es feminicidio, o no (según el país), también determina la pena para el perpetrador. Argentina y Chile, por ejemplo, contemplan la cadena perpetua, mientras que en las otras naciones se establecen penas que van entre 10 y 60 años. Según la ONU, 13 países de la región han aprobado leyes integrales y 18 más han penalizado el feminicidio entre 2006 y 2018.
Para Santiago Roel, director de Semáforo Delictivo de México, «es muy difícil a veces para las autoridades determinar si un crimen es un feminicidio o un homicidio en el que la víctima es mujer. En un país como México, muchos de estos homicidios podrían confundirse con feminicidio y no lo son, tienen otras causas, por ejemplo, la mujer estaba vendiendo drogas para un grupo rival».

Pero más allá de penalizarlo o no, uno de los grandes problemas es la impunidad. En su más reciente informe sobre violencia y discriminación contra mujeres, niñas y adolescentes, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos advierte que esta clase de asesinatos por lo general ocurre en un contexto de limitado acceso a la Justicia.
El Estado, uno de los principales responsables por no proteger a las mujeres
Santiago Roel considera que el feminicidio se puede prevenir con alertas tempranas sobre abuso sexual o violencia intrafamiliar. Uno de los principales factores de riesgo es el exceso de confianza, pues la mayor parte de las violaciones se comete en casa y los principales violadores son parientes o desconocidos.
Según la iniciativa Spotlight, un programa conjunto de la ONU y la Unión Europea orientado a eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas, una de cada tres mujeres mayores de 15 años ha sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida.
«La víctima seguramente sufrió violencia emocional, física, patrimonial o económica o sexual y si no se resolvió eso de alguna manera por la vía del entendimiento de la terapia oportuna o de un divorcio oportuno, o la mujer no buscó refugio o el Estado no se lo prestó, todo eso puede terminar en un feminicidio», dijo Roel a France 24.
En efecto, el Estado es considerado como uno de los principales responsables de este fenómeno que golpea a la región. «Los lugares donde hay pobreza son lugares que han sido abandonados por el Estado y ese abandono institucional pone a las mujeres en mayor riesgo», concluye la corporación Humanas Colombia.
Como lo resume la Organización de Estados Americanos (OEA): «Los altos índices de violencia contra ellas, su limitado o nulo acceso a la Justicia, la impunidad y la persistencia de patrones socioculturales discriminatorios, entre otras causas, inciden en el aumento del número de muertes».
Pero las estadísticas se quedan cortas. Muchos casos no son denunciados o son confundidos con homicidios tradicionales. Y el desangre no para.
Fuente:
Frances24: https://www.france24.com/es/20200303-dia-de-la-mujer-feminicidios-latinoamericano-violencia-genero
Valorar lo femenino es crucial para la supervivencia humana
“(…) se está desarrollando una sociedad poco consciente de la dimensión sagrada de lo femenino, lo que genera consecuencias desastrosas en las relaciones entre el hombre y la mujer y entre el ser humano y la madre tierra.” Alonso del Río (2011)
Cuando era niña, recuerdo mis vacaciones de verano limeño en que se jugaba y exploraba en las calles, donde había parques con árboles para trepar y seguridad para todos en el barrio. En tiempos actuales los árboles ya no cuentan con ram
as pues las podan todas, las áreas verdes son cada vez más escasas, presenciamos inseguridad en las calles, los niños y niñas no pueden jugar sin supervisión y vemos la incesante violencia contra las mujeres.
Reducir las áreas verdes urbanas, mutilar los árboles, destruir el bosque amazónico y la violencia sobre las mujeres parecen temas aislados, sin embargo, son temas que tienen mucha relación entre ellos.
En el Perú, una mujer muere por feminicidio cada dos días, y diariamente desaparecen más de dos de nosotras. Por otro lado, cada día se pierden 400 hectáreas de bosque amazónico y se cortan 74 grandes árboles de Shihuahuaco en promedio (más del 50% de estos árboles cuenta con más de 500 años de edad). No es posible continuar con este ritmo de destrucción.
La intrínseca relación entre la mujer y la naturaleza es innegable. La conexión se manifiesta, por ejemplo, a través de los ciclos de la mujer y los de la naturaleza. Nosotras contamos con los ciclos de la sangre y los ciclos gestacionales, mientras que la madre Tierra tiene los ciclos de la luna, del sol y los ciclos de las estaciones. La naturaleza es cíclica. Lo femenino también. La mujer y la Tierra llevan en su interior la génesis y la regeneración, son ambas la expresión del ciclo de la vida. Y la mejor expresión para simbolizar esta conexión es el término Pacha Mama, cuya energía es predominantemente femenina.
Estamos viviendo una crisis de crecimiento (económico, demográfico) desmedido que desborda lo natural. Lo normal en los sistemas vivos es una pauta de crecimiento limitado para luego pasar a la etapa de madurez. Ahora, la industria y la sociedad cada vez reclaman más, y poco a poco el consumismo nos está dejando con menos. Es un sistema de enfermedad y no de salud planetaria. En este sistema, el equilibrio femenino – masculino se ha perdido. Se ha perdido por valorar más la acción – voluntad – fuerza masculina en desmedro de las acciones de contención femeninas. Ambas son importantes, pero no hemos sabido encontrar el balance, el aporte de la mujer ha sido invisibilizado históricamente.
Se requiere dar una nueva mirada a la relación entre lo femenino y masculino para vivir como seres humanos completos y equilibrados porque en el balance de la dualidad (negativo-positivo) se encuentra el fundamento de la luz, la energía, la materia, la vida misma.
Este desbalance también se puede observar en que existe una mayor huella ecológica de parte de hombres que de mujeres. El comportamiento masculino conduce a mayores emisiones de gases que alteran el clima, de acuerdo a dos estudios científicos independientes que compararon el comportamiento, el consumo y las actividades diarias de hombres y mujeres en los países industrialmente desarrollados y encontraron que, en promedio, las mujeres causan 7 kg menos de emisiones de dióxido de carbono que los hombres por día. «Creo que los resultados son un buen indicador de las diferencias en la contaminación ambiental que resultan de los diferentes comportamientos de hombres y mujeres», dijo Frédéric Chomé, autor del estudio.
No debe sorprendernos, entonces, que investigaciones sobre diferencias entre sexos constatan que las mujeres presentan valores y actitudes más pro-ambientales que la mayoría de hombres, además de que sus actividades estás más vinculadas con la naturaleza (trabajo publicado en Ecopsychology por psicólogos y sociólogos de la Colorado State University y de la Pennsylvania State University-Abington, Women Engaging the Natural World: Motivation for Sensory Pleasure May Account for Gender Differences).
Tenemos una gran oportunidad como país, de caminar hacia la justicia social y ambiental. Somos el segundo país con mayor cantidad de bosque amazónico, con toda su riqueza y potencial. Involucrar a las mujeres en decisiones relacionadas con los bosques a nivel de comunidades ha demostrado tener efectos positivos en varios aspectos del manejo forestal, incluida la regulación de las actividades ilegales y la capacidad de los grupos de la comunidad para manejar conflictos. La inclusión de las mujeres en los comités ejecutivos de manejo forestal y la participación efectiva en la toma de decisiones mejora la gobernanza y la sostenibilidad de los recursos del bosque de acuerdo a un estudio de CIFOR, 2013. En muchos bosques y países, por lo tanto, una mayor equidad de género es una de las claves para el manejo forestal sostenible.
El día de la mujer es un día de búsqueda de igualdad de oportunidades y derechos, es un día donde luchamos porque no exista más violencia. Hoy, en el día de la mujer, quisiera hacer un homenaje a la esencia de lo femenino, del cuidado, de crear hogar, comunidad, de compartir y tener empatía, de reconocer a la mujer y al planeta como una madre sagrada. No solo porque merece respeto, sino porque si no lo hacemos, nuestra sociedad no sobrevivirá la siguiente década. Valorar lo femenino es crucial para la supervivencia de la humanidad en este planeta.
Fuentes:
Lamula